Follarse una idea

22/05/2013

JOSE A SANTOS – ARTE Y CULTURA

art d'hotel a kolhospel arte en una habitación de hotel

Hace unos días me invitaron a dar una clase en la facultad de Bellas Artes. Hablaría sobre la ley de propiedad intelectual española y sobre los derechos de autor en el arte. Estas cosas – hablar en público – me imponen respeto y siempre acabo pensando que me meteré en un berenjenal intentando explicar esto o aquello y la audiencia se parará y gritará al unísono ‘meabuuuurro’. No ha sucedido nunca – vamos, no todavía.

Me preparo las intervenciones como ésta en Bellas Artes. E intento colocar algunas anécdotas o curiosidades que hagan más atractivo el contenido; porque no pretendo que sea una clase magistral de derecho y legislación: más bien busco que acabe siendo un diálogo abierto sobre qué es el arte y dónde está su límite – ¿ambicioso? Si, bastante.

El caso – y esto sí que sucede – es que las pretendidas anécdotas me suelen acabar pareciendo pongos de mi discurso cuando las explico. Entonces experimento esos segundos de pánico a que surja el ‘meabuuuurro’.

En Bellas Artes sucedió que me animé demasiado y acabé jaleando a los estudiantes a copiar. A copiar ¡Copiad! ¡¡A copiar!! Si de verdad querían crear como artistas… que copiasen. Los ejemplos de obras de artistas apropiacionistas que les traje para ilustrar la clase – y aquí podría decir: “los ejemplos de pongos de artistas apropiacionistas que le traje para ilustrar la clase” no tuvieron el efecto que esperaba. Y salí de clase con cierto ánimo de frustración: creo que más que copiar los estudiantes se preocupaban por que no les copien. Esto no va así.

Partamos de que no hay ninguna idea original. Que las ideas son universales. Que se comparten y se transmiten entre generaciones, entre personas, entre culturas. Por eso, la ley de propiedad intelectual no defenderá jamás nuestras ideas de la copia: una idea no es una obra de arte – aunque la obra de arte contiene una idea.

Se le pide a una obra de arte que sea original para que su autor pueda reclamar su derecho sobre ella. Pero se le pide a la obra, no a la idea que contiene. Esto último sería absurdo.

¡Ah, la originalidad! Qué fantástica. Que se lo digan a Los Ramones, hartos de copiarse maravillosamente bien a sí mismos durante décadas. A Led Zeppelin. O a los Rolling Stones – que se las traen copiando, fusilando y hasta cobrando royalties por temas que no son suyos.

Copiar no es malo. La humanidad lo lleva haciendo desde siempre ¿O acaso no nos reproducimos? Pues si lo hacemos nosotros para bien o para mal. Hagámoslo con nuestras ideas sin complejos: reproduzcámoslas. Pero para bien.

2 Responses to “Follarse una idea”

  1. ¿A ver, pero no entiendo, entonces la idea es copiar y copiar hasta que se les pegue un poco de las ideas que hay dentro de las obras de arte que copian, y así poder desarrollar buenas ideas propias?

    • La idea es que llevamos copiando las mismas ideas desde que existimos. Artista es quien sabe cómo plasmarlas con originalidad. Lo que tú dices, solo que al final cambia “así poder desarrollar buenas ideas propias” por “así poder desarrollar buenas obras de arte propias” :)

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