#OXcars13

26/10/2013

JOSE A SANTOS – ARTE Y CULTURA

oxcars13 kolhospfiestaca por todo lo libre

Presentarse como el Mayor Evento de Cultura Libre de Todos los Tiempos tiene su qué. Pero así son estos premios no competitivos que este jueves llegaron a su sexta edición. La gala de los oXcars reunió en la Sala Apolo un ejemplo de lo mejorcito de aquí, de ahí y de más allá en la defensa de los nuevos modelos para la creación y difusión de la cultura. Un encuentro reivindicativo, combativo y MUY divertido.

Los premiados fueron diferentes proyectos de cultura libre que podéis encontrar en este artículo. Y lo más destacado para mí, la intervención del abogado David Bravo, uno de los hombres más influyentes de las redes sociales según el diario económico Expansión. Todo un showman que, solo con su discurso/espectáculo “Nosotros los Radicales”, merecería un pedestal y la veneración de todos los aficionados a los TED: dinámico, divertido, punzante y convincente.

Ni Sinde, ni Wert, ni Lassalle, ni las mil barreras que le pongan a ese campo llamado internet pasarán a la historia por revolucionar la red; sí en cambio lo harán Spotiffy, Netfix, etc.

Los oXcars han ido modificando poco a poco su ceremonia en las seis ediciones que han celebrado. Viajando de glorificación de la cultura libre, a un atrincheramiento por la defensa de la libertad de circulación de la información a través de internet. Lo que empezó como una alternativa a las industrias culturales se ha convertido en poco tiempo en una batalla abierta entre una industria multinacional que pretende mantener su feudo en el antiguo régimen cultural – él crea, yo distribuyo y te vendo, tú compras SIEMPRE, yo os controlo y el gobierno me ayuda – y los defensores de la libre circulación – él, tú y yo creamos y compartimos y vendemos y compramos cuando nos interese.

¿Parece muy revolucionario? Pues no lo es. Como bien se encargaron de destacar en la misma ceremonia de los oXcars de este año: Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, en su Libro del Buen Amor, ya se molestó en pedir a todo el mundo que divulgara – e incluso modificara y mejorara – su obra; y que lo hiciese sin cobrar ni pagar, pues hay cosas como el amor – y el amor  por la cultura, podemos añadir – que no tienen precio.

Obama in da house

02/10/2013

JOSE A SANTOS – ARTE Y CULTURA

obama obey kolhospAquí Barak Obama, un meme

Yo estaba allí cuando en la galería de arte entró un tipo trajeado con El País bajo el brazo. Cruzó la sala hasta el pequeño mostrador y agarró el cuaderno con los precios de las obras expuestas. Como si fuese un ave de presa, con la mirada devoró centenares de euros – una litografiíta – algunos miles de euros – una obra menos seriada – y muchos miles de euros – alguna obra única. Solo fue un vistazo. Fueron segundos. Lo ví: dejó los folios sobre el mostrador. Se apretó el diario bajo el sobaco. Y salió pitando de la sala. “Si esto es un comprador de arte en Barcelona…”, pensé. Pero no supe sacar ninguna conclusión.

Era la inauguración de la Galería 3punts que abre temporada con Shepard Farey. Más conocido como Obey, este diseñador gráfico con pinta de eterno aspirante de High School Musical, se hizo primero popular como artista callejero con sus pegatinas para skaters de André The Giant para mutar en famoso con su improvisado cartel pop para la campaña de las primeras presidenciales de Obama.

Recapitulando: de la escuela de diseño al street art, a la propaganda política y al museo. Aunque en este último eslabón, perdón, es mejor decir a una galería de arte de Barcelona que, con mucho esfuerzo, ha reunido buena parte de la producción del norteamericano – incluido el cartel del presidente de los EEUU con su PROGRESS. ”Esto es un artista reconocido actual…”, pensé. Pero no me atreví a valorarlo.

el pop art de obey kolhospMolonas idealizaciones políticas pop

Recomiendo pasearse por dicha galería estos días. Mr.Obey tiene su gracia y es justo que se le reconozca. Como los mejores artistas soviéticos es capaz de presentarte la mejor de las obras comprometidas con las causas del pueblo junto la menos sutil de las piezas propagandísticas. Le gusta el partido demócrata y no lo oculta. Piensa en Haiti y lo muestra. Y luego representa lo que le gusta: el cine, la música. Todo pop. Muy pop. Puro pop. “Al fin y al cabo ha sido capaz de convertir a Obama en una idea, un meme viral…” reflexioné entonces. Pero el miedo me impidió seguir por ese camino.

Obama está en casa.

JOSE A SANTOS – ARTE Y CULTURA

byrne and st vincent kolhospLa señora St Vincent y el señor David Byrne en portada y firma

Mareo. Cuando me fijo en el precio de la entrada que tengo en mis manos. 76 euros. Más 1,40 euros por los gastos de gestión. Total: 77,40 euros. Impuestos indirectos incluidos. Cálculo rápido: el minuto de concierto ha costado más de sesenta céntimos. El total de las dos horas de David Byrne y St. Vincent en el Auditori de Barcelona.

Cierto que era la entrada más cara. Y que el gracioso destino ha hecho que no tubiese que pagar nada. Pero esa es otra historia. Lo importante ahora es la sangría económica que puede suponer consumir cultura hoy.

El 21% de IVA – ya se sabe. Pero hay que añadir más porcentajes: para sociedades de autores; para el promotor; el alquiler del recinto; producción técnica… Y por último lo que se queda el artista. Muchas bocas que dar de comer que no justifican el precio. Porque no es cuestión de discutir si se ha de ‘garantizar el acceso a la cultura‘ o de ‘fomentar y proteger a la creación‘; se trata de ser razonable entre loque se ofrece, lo que cuesta, lo que se valora y lo que se necesita. Al fin y al cabo el consumo de la cultura – o del arte – es una opción personal y, si nos parece caro o malo podemos decidir no participar en su propuesta.

Sin embargo, ¿qué sucede si apreciamos y valoramos al artista – a David Byrne, por ejemplo – y no podemos o no queremos aportar el precio de la entrada para disfrutar de su directo? ¿O pagar 20€ por su música en soporte físico? Estamos en nuestro derecho de no hacerlo; pero no estamos moralmente autorizados a compartir su música: compartir música está feo. Tanto que el hacerlo se mueve entre el reproche de la industria cultural y el castigo de la institución política.

Y lo peor es que compartir música dicen que va contra su creador: el músico. Bobadas: eso lo dice la industria discográfica, un mamut en plena era glaciar. Porque compartir es compartir y punto. Y el más interesado en que se haga es el mismo creador. Otra cosa es el pirateo: Piratear es vender lo que no es tuyo – o sacar tajada de lo que no es tuyo. Feo. Eso si. Aunque cada vez es más difícil saber qué es pirateo y qué es sano compadreo entre amantes de la cultura.

¿Cómo encaja aquí Spotify, iTunes y compañía? ajá: la nueva industria musical. Para seguir con los símiles zoológicos: un nuevo león en la sabana que pide paso. Desaparecerá el mamut, reinará el león: vamos a ninguna parte.

¿Y el concierto? Bien, gracias. Bien tirando a maravilloso. La crítica si acaso en otra ocasión. Pero fue algo parecido a esto – pero con St. Vincent de rubio platino.

Miquel del Roig a Gràcia - Isma Monfort

ISMA MONFORT – CRÒNICA URBANA

De l’Ametlla de Mar, tocant música des de l’adolescència i capaç de fer ballar tota una plaça amb ganes de gresca amb tan sols una guitarra i la seva veu. L’estiu de 2009 anava amunt i avall de Gràcia quan em sorprenia en trobar, en un carrer ben atapeït, una festassa de les que han fet mundialment populars les seves Festes Majors. El que no m’esperava és que a l’escenari només hi hagués un petit home armat amb la seva guitarra espanyola enllaçant èxits populars de tot tipus, molts d’ells versionats. Per descomptat, ens hi vam quedar. En el repertori de Miquel del Roig hi ha absolutament de tot i cap de les cançons triades duren més de mig minut. La seva principal virtut és la capacitat d’enllaçar temes en una sola peça que pot arribar a durar gairebé mitja hora. Talment com un Dj, però amb música i veu en directe. Pot cantar ‘La Macarena’ o alguna dels Beatles, però també repassa els èxits del rock català, les cançons més tradicionals de la terra, el Virolai i, per descomptat, la seva cançó insígnia: ‘La Farola’.

Aquest any ha tornat a les Festes de Gràcia i el concert va començar tard, molt tard. Potser per esperar que acabés el partit del Barça, coses que passen. A l’inici la Plaça de la Vila no era del tot plena però es va omplir. Alguns escoltaven estranyats algunes de les seves primeres cançons versionant temes tradicionals, en els que hi cola lletres de crítica política i social de les que pocs se n’escapen. Però després del les intervencions populars amb versets fets a mida a ritme del ‘Garrotí i Garrotà‘, ja va valdre tot. L’home sembla incansable i un diria que no se li acaba mai el repertori. Només la limitació horària imposada per l’Ajuntament de Barcelona el va fer parar a un quart de tres de la matinada després d’una hora i mitja de festa continuada. És ben sabut que és capaç de fer concerts de més de dues hores i, durant els mesos d’estiu, en fa gairebé un al dia. Per la senzillesa, efectivitat, economia de mitjans… no hi ha cantautor més rendible. Em pregunto jo, no se’l podria subvencionar per anar aixecant la moral del país?

Miquel del Roig a Gràcia - Isma Monfort

A més a més, en Miquel del Roig va aconseguir una fita a la que pocs aspiren: omplir una plaça de Gràcia sense pràcticament cap ‘guiri’. I si n’hi havia algun estaria ben perdut. Un ambient d’agrair després d’haver vist enguany algunes escenes poc agradables amb turistes molt passats de voltes, probablement seduïts per les descripcions exagerades d’algunes guies de viatge que qualifiquen aquestes festes de boges i descontrolades. La millor manera doncs de posar fi a les Festes de Gràcia de 2013, que deixa amb ganes de continuar la setmana que ve amb les menys atapeïdes del barri de Sants.

JOSE A SANTOS – ARTE Y CULTURA

Cine Azul Kolhosp…en pantalla grande, en follorama!

Verano y 30 grados de nada. En Barcelona. Y sin salir de casa. Tengo a Andrew Bird cantando en riguroso .mp3. Así que, con las neuronas un poco fritas, un poco atontadas y muy poco engrasadas, me dispongo a dejar listo – casi puntual – este nuevo post en Kolhosp que hoy la cosa va de listas veraniegas. Tres recomendaciones básicas para este mes de Agosto:

La primera es leer un libro ENTERO (algo que, lamentablemente, hace tiempo que yo no hago). Mis candidatos: ¿Qué estás mirando? Un ensayo sobre arte moderno de Will Gompertz, que es director de arte de la BBC y estuvo dirigiendo la Tate Gallery durante un tiempo; y Cine Azul, de Terry Southern.

El primero es un ensayo divulgativo que recorre los  últimos 150 años de arte. Lo he empezado y es ameno, entretenido y de fácil lectura: perfecto para terrazas, playas y piscinas. El segundo es una novela que tengo desde hace años susurrando “agárrame” desde la librería de casa. A su autor – escritor vividor, periodista, beatnik, guionista de cine e incluso portada del Sgt. Pepper de los Beatles – le debe quedar un telediario para ser rescatado por alguna editorial de modernos que lo coloque en la estanteria hipster. Mi Cine Azul, es una edición mexicana del libro Blue Movie de Southern que Valdemar acaba de reeditar en España pero con el título de Una peli porno. Dos títulos en español para esta novela satírica sobre el arte y la pornografía que dedicó Terry a su amigo Stanley Kubrick – con el que unos años antes habian transformado un libro trágico y sesudo sobre la guerra fría en el cachondo y ácido ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú.

La segunda cosa de esta lista de obligaciones culturales veraniegas es rescatar una película. En mi caso Dead Man: el western de Jim Jarmusch en el que Jonnhy Deep vagaba por el oeste acompañado por un indio y con una bala en su corazón. Volver a la película cada agosto se ha convertido en una hermosa tradición para mi y cada verano cae si o si una noche de auténtico home cinema. Os invito a hacerlo. No es obligatorio que sea Dead Man la película que se vea año tras año. Cada persona o tiene la suya o puede tener la suya. ¿Cuál eligiríais?

¿Y ir al cine? Bueno. Hay aire acondicionado. Yo tengo pendiente ver Antes del anochecer en pantalla grande – porque antes hubieron un verano Antes del amanecer y un verano Antes del atardecer. El tema se remonta a 1995. Por lo que, por muy mierda que pueda ser el tercer invento de Linklater, Delpy y Hawke, esto es una tradición tan respetable como el pantumaca.

Tercera: levantarse cada día con un tema – diferente – de Bob Dylan. ¿Por qué? Porque lleva desde los años 60 del siglo pasado componiendo y desde 1988 de gira. Y no es nada repetitivo: es muy diferente levantarse con un Idiot Wind, un I Want You, un Mr Tambourine Man o un Girl From The North Country. Haced la prueba durante 30 días. Se puede empezar por lo último.

JOSE A SANTOS – ARTE Y CULTURA

jubilee street kolhospEn Jubilee Street, romanticismo puro… y a buen precio

Soy yo o el último disco de Nick Cave & The Bad Seeds es así de bueno? O soy yo? Será eso. Pero reconocedme al menos que escuchar Jubilee Street y no darse cuenta de que el crujir del violín de Warren Ellis hace que nuestros pies se eleven del suelo unos centímetros es delito. I’m flying; I’m flyyying! Look at me now. Vale, quizás me estoy dejando llevar por la emoción.

Les vi en directo hace unos días. Primavera Sound. Un frío del cagarse. Música en vivo: nada que ver con enchufarse al Spotify. Por cierto, Pink Floyd van a pasar por el aro: en cuanto haya un millón de escuchas de Wish You Were Here – la única canción que se encuentra actualmente de los ingleses en este servidor de música en streaming – incorporarán su catálogo al completo. Creo que sólo deben quedar los Beatles y algunos pocos más por spotifarse.

La bajada de pantalones – podemos opinar si la notícia es buena o mala, pero no discutir que se trata claramente de una rendición (económica) – se hace bajo el título de Wish They Were Here? un juego facilón de palabras que desvirtúa aún más a la persona Syd Barrett, reducido a motivo musical desde hace 40 años.

portada_wishyouwerehere_kolhospola k ase? te quemas o k ase?

La historia es posible que la conozcáis. En los setenta Roger Waters y David Gilmour supieron construir una triunfal segunda parte del grupo que fundaría el primero con su amigo Syd Barrett. Pink Floyd había nacido en los sesenta, era el combo abanderado de la psicodelia británica. Tamaña responsabilidad requería que Barrett, su cantante y principal compositor, mantuviera una estrica dieta a base de ingentes cantidades de LSD. Y mucha droga durante mucho tiempo hizo que este joven de Cambridge emprendiera un viaje que no abandonaría hasta su muerte en 2006. Primero se le buscó un sustituto que no alucinara durante los directos y pudiese tocar decentemente la guitarra: David Gilmour. Después se decidió que tampoco estaba lo suficientemente sano como para componer alguna armonía. Y Syd Barrett fue invitado a abandonar el barco.

Años después, con un par de manos de pintura en forma de LP conceptuales, la nave Pink Floyd está lista para llenar estadios. Waters y Gilmour, junto con Nick Mason y Richard Wright, el resto de componentes de Pink Floyd, graban el disco Wish You Were Here cuyos temas centrales giran entorno la figura de Syd Barrett – si: una persona reducida a un concepto musical.

La primera canción del disco, Shine On You Crazy Diamondes tan larga que se decide cortar en dos partes. Su letra se refiere abiertamente a Barrett – el diamante loco que brilla – Gilmour canta: ¿Recuerdas cuando eras joven? Brillabas como el sol… Otro tema, el que da título al álbum, también habla del amigo perdido: Como deseo, desearía que estuvieses aquí, dice la letra. En fin. Todo son lamentos de que el amigo Syd se quedase en tierra, pero es que estaba muy loco.

Un tipo gordo – muy gordo – con la cabeza y las cejas rapadas, y asido a una bolsa de plástico de supermercado, se presentó a saludar al grupo cuando se encontraba en el estudio finalizando la grabación del disco. Al principio costó reconocerle. Era Syd Barrett. Dijo que tenía una nevera muy grande y que comía muchas costillas de cerdo. Escuchó la mezcla que había hecha de Shine On You Crazy Diamond. No le gustó mucho. Él no era más que un hombre. De haber un brillo en su persona debía haberse quedado en alguna otra parte. Barrett, desposeído de su parte conceptual, no era más que carne amorfa.

Se fue. No había compuesto nada en cinco años y no lo haría nunca más. En breve el brillo que vieron en él Waters y compañía estará disponible en un sólo clic. Enchufándose al Spotify. Pero será un resplandor frío. De un frío del cagarse.